octubre 26, 2016 Categoria: Justicialismo, Opinión

“Volvimos a sentir que un país mejor es posible”

nestor-6Por Javier Hermo*

Muchas veces, decir que el peronismo es un sentimiento, que es parte de su “naturaleza” –como si tal cosa existiera– esconde un desprecio o una crítica a una forma de expresión política que no pareciera basarse en la racionalidad, en las “verdades” históricas; en síntesis, en lo que la democracia liberal en sus vertientes de izquierda y de derecha nos intentó convencer que era “la” política. Pero cuando, como en estos días, el sentimiento está a flor de piel y todo un pueblo llora un líder como a alguien cercano, como un ser querido, el sentimiento nos habla de política mucho más que cualquier análisis frío.
No se trata de glorificar los sentimientos sobre la razón, pero sí se trata de decir que es imposible ser popular, considerarse de izquierda y no ser sensible y no conmoverse hasta las lágrimas con la tristeza y las alegrías del pueblo, de los que sufren, de los “grasitas” de la compañera Evita, de los locos, de los desheredados del mundo.
Porque de eso se trataba y se t rata: los oligarcas reales y de corazón son profundamente insensibles.
Son los que se alegran con las tristezas del pueblo, no solamente con la muerte de los grandes líderes populares, sino en cada ocasión en que las mayorías están tristes o vencidas.
Pero esa no es una alegría sentida, nada pueden sentir quienes disfrutan con el dolor ajeno, con la explotación de los otros, con la miseria de las mayorías; nada pueden sentir quienes sólo se preocupan por la “inseguridad” que amenaza sus supuestas fortalezas amuralladas sitiadas por hordas de “negros”, vagos y mal entretenidos de todas las épocas, que los amenaza en cada pibe que pide limosna, en cada “trapito”, en cada esquina en que un pobre pretende limpiarle el parabrisas; nada pueden sentir quienes dicen ser buena gente y sólo se preocupan por sus narices.
En cambio, aquellos que sintieron en carne propia que lo importante de una Argentina grande era que hubiera un pueblo feliz, aquellos que por primera vez se sintieron dignos, con derechos, con posibilidades reales, no sintieron una “alegría” individual ni creyeron que su mejora estaba ligada sólo a su “propio esfuerzo”.
Los que no toleramos la injusticia ni el dolor ajeno, no lo hacemos porque nos moleste o porque pensemos en las causas objetivas y decidamos racionalmente que un sistema que causa infelicidad es poco conveniente. Sabemos que lo es y sentimos que un mundo mejor es posible, porque hemos visto esbozos de cómo podría ser; porque nos rebela el dolor, la injusticia, la insolidaridad; porque estamos tristes cuando uno de los nuestros se va.
¿Cómo no va a ser una categoría política y de las más relevantes el sentimiento? ¿Cómo no vamos a reivindicar la importancia de la sensibilidad para comprometerse activa y cotidianamente con la construcción de una Argentina grande y un pueblo feliz en una América Latina unida y de pie? Néstor, sos el sentimiento actual del movimiento popular.
Cristina, toda nuestra esperanza y nuestra fuerza están con vos en estas horas.

* Sociólogo. Profesor de la UBA. Secretario general del Partido Frente Grande de Buenos Aires.
Publicado el 01 de noviembre de 2010 en el diario Tiempo Argentino – Nota – Sup. Documento – Pág. 5

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